El mochuelo más a gusto que un arbusto...

*desde su rama
mochuelo que vigila
la ratonera

"decíamos ayer..."
guardado en la memoria

La Barca de Sua
(dont axe est le silénce véritable...)

ramas vecinas
trepárboles
el callejón
Contrabandos
cambio de agujas
islas en la red
aGENbiTe oF iNWiT
Cuaderno de resistencia
si las cabras pueden...
el hacedor de estrellas
La Luisa baila

...a la sombra que mejor cobija
CooperativaMente
Hilvanes
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Rincón del haiku
La palabra itinerante
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<Diciembre 2008
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Richard Bona y Bobby McFerrin

Hoy daremos un paso más en este blog que llevaba ya mucho tiempo parado. También es hoy un poema, pero con imagen y sonido, cosas de la 2.0. Espero que lo puedan disfrutar como lo disfruto yo...

2008-07-21 | colgado en la rama por mochuelo |

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60añosdefraca/SOS/ - . -

Una mano arranca el aguacate
un poco entero aún de la rama
en los huertos subtropicales de Molvízar,
que madurará camino a Holanda
en un tráiler rojo.
En ese instante, un tomate cherry
sale de la cooperativa;
le espera un largo viaje por carretera
hasta un mercado abarrotado del norte de Bruselas.
Mientras,
un usuario distraído entra en e-bay
y compra a precio de ganga
una película balcánica de nombre impronunciable.
En Taiwan,
pequeñas manos cosen
un par de deportivas que serán vendidas en Hanover
a unos pies jóvenes que correrán por un parque [inmenso
del centro de Londres.
Un cuadro viaja del taller de reparación del [Guggenheim neoyorkino
a la sala de la colección permanente que mira al Sena.
Se teje un pantalón en Indonesia
que embarcará en una caja de cartón al por mayor
para ser vendido a un trescientos por cien de su coste
en un centro comercial de Buenos Aires.
Un cargamento de animales exóticos
se desplaza en convoyes clandestinos
atravesando el continente por las vías africanas.

En un barrio residencial de Nueva Orleáns
la pantalla escupe imágenes sobre los monjes de [Myanmar,
la matanza de los pobres a los más pobres en [Sudáfrica,
un misil que impacta en un barrio destrozado de [Gaza,
el último video-clip de los Strokes
o el mundial de motociclismo.

Un avión del ejército pasó de Rota a Guantánamo
haciendo escala en Irak, Túnez y Mauritania.
Por la cinta transportadora van las piezas de un [autobús
en una fábrica a las afueras de Beijing
que serán montadas y llevadas
en grandes contenedores de metal
para el disfrute de los turistas de La Habana.

Otros, sí, se hospedan en el Palace,
el Ritz o alquilan casa durante un mes en Menorca,
un apartamento barato en la playa.
O atraviesan con mochila alguna cordillera.
O conducen a través del país
durmiendo en tienda de campaña.

Sin embargo,

Grigore tuvo que volver del sur de Italia a su [Braniştea natal,

Yusleidy ya no espera la visa para irse a casar [con Ariel a Barcelona,

a Ahmadou le han cerrado el negocio por impago,

la familia de Hassan no tiene país ni estado.

A Wei Tzao le callaron la boca.

Ahmed lucha a golpes contra las olas jugando a [los naufragios.

Abdoulaye no pudo atravesar el desierto.

Abdoulaye

no pudo

atravesar

el desierto.

2008-07-18 | colgado en la rama por mochuelo |

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Apuntes de un loco

(…) Madrid, Februario 13

De modo que y estoy en España. Y todo ha sido tan rápido que apenas si puedo recobrarme. Esta mañana se presentaron en casa los diputados españoles y subí con ellos a una carroza. Me chocó su extraordinaria velocidad. Íbamos tan rápidos que a la media hora llegamos a las fronteras de España. Claro que los caminos de hierro y los vapores que surcan ahora Europa son muy raudos. España es una tierra sumamente extraña: cuando entramos en el primer aposento vi a mucha gente con la cabeza rapada. Me imaginé que serían Grandes del reino o soldados, porque son los que se afeitan la cabeza. Me pareció d lo más chocante el comportamiento del Canciller de Estado, que me llevaba cogido del brazo: me metió de un empujón en un cuartucho y me dijo: “Como vuelvas a repetir que eres el rey Fernando te quitaré yo las ganas de seguir la broma”. Pero yo no me retracté, sabiendo que se trataba de una prueba solamente, y entonces el Canciller me atizó dos palos en la espalda, tan fuertes que estuve a punto de gritar. Pero me contuve al recordar que aquélla era una antigua costumbre a la que debían someterse los caballeros para acceder a alguna alta dignidad. Porque en España se conservan hasta hoy día las usanzas de la caballería andante. Al quedarme solo decidí ocuparme de los asuntos de Estado. Descubrí que España y China son absolutamente la misma tierra y que sólo por ignorancia se las considera Estados diferentes. A todos les aconsejo que escriban “España” en un papel y verán cómo resulta “China”. Pero lo que me preocupa extraordinariamente es un acontecimiento que tendrá lugar mañana. Mañana, a las siete en punto, se producirá un extraño fenómeno: la Tierra se posará sobre la Luna. De eso ha tratado en sus escritos el famoso químico inglés Wellington. Confieso que la inquietud me embargó el corazón al considerar lo muy delicada y frágil que es la Luna. Porque la Luna, por lo general, se fabrica en Hamburgo; y de mala manera, por cierto. Me extraña que Inglaterra no preste atención a este hecho. La fabrica un tornelero cojo y se ve que el muy imbécil no tiene ni la menor noción de lo que es la Luna. Pone una cuerda embreada y una porción de aceite de oliva, y a eso se debe que cunda por toda la Tierra un olor tan espantoso que se ve uno obligado a taparse las narices. Por eso la Luna es un globo tan delicado que la gente no puede habitar en ella y sólo viven allí narices, ya que todas se encuentran en la Luna. Cuando caí en la cuenta de que la Tierra es una materia pesada y podría triturar nuestras narices al posarse, me entró tal desazón que me puse las medias y los zapatos y corrí a la sala del Consejo de Estado para ordenar a la policía que impidiera que la Tierra se posara sobre la Luna. Los grandes de cabeza afeitada, a los que encontré congregados en gran número en la sala del Consejo de Estado, eran gente muy lista y, cuando les dije: “Caballeros, salvemos la Luna porque la Tierra quiere posarse en ella”, todos se lanzaron al instante a cumplir mi real mandato y muchos treparon por las paredes para alcanzar la Luna. Pero, en esto, entró el Gran Canciller. Al verlo, todos se dispersaron. Yo, como rey, me quedé solo. Pero el Canciller, para gran asombro mío, me pegó con el palo y me echó a mi cuarto. ¡Qué fuerza tienen los usos populares en España! (…)

Nikolai V. Gógol

2008-04-01 | colgado en la rama por mochuelo |

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Atajo del tiempo

Sedienta luz calcárea
que repta entre Damasco y Namaniyya,
la miel solar vertiéndose
por las junturas del adobe
y el brusco ardor del aire
arrastrando rastrojos entre ruinas,
mientras llegas
no llegas

a un chamizo

de polvorientos anaqueles, restos
de guarnicionerías y divanes
de ajada piel de cabra, dulces
andrajos de un linaje de príncipes,
y oyes de pronto el torrencial acorde
del arameo, único aduar del mundo
(te dijeron)
donde gentes de venerables rostros
y túnicas hendidas como llagas
hablan aún la lengua que habló Cristo,
en tanto que la trama del aire precedía
ese atajo del tiempo en que se aloja
la palabra matriz de las palabras

J.M. Caballero Bonald, Manual de infractores.

2008-03-27 | colgado en la rama por mochuelo |

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Rayuela, capítulo 68, Julio Cortázar

Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente su orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, las esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentía balparamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.

2008-02-25 | colgado en la rama por mochuelo |

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Levante

Arrancó a correr

cuando el viento aún soplaba fuerte
como queriendo arrancar las cañas todavía.
Un rumor sonaba en soniquete
oculto allí, tras el rebalaje;
le esperaba un tesoro improbable
de latas, botellas y ramas quebradas
que tragó y vomitó la marea,
plásticos rasgados en jirones
entre algas, medusas sedientas de vida.

Fueron uno mar y tierra aquella noche.

En aquel pedacito de continente
descubre la niña de apenas seis años
el sentido de su estrella,
los rigores del líquido elemento,
el placer de la conquista y la victoria.

2008-01-09 | colgado en la rama por mochuelo |

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Los hombres nuevos

Sí.
Hemos perdido la fe
Y un inmenso mar nos queda
De vacío en los templos.
Hemos perdido la fe.
Tenemos ya todo el sitio
Para la esperanza.

Manuel Fernando Macías, La criminal pasión de poseer, Libros de la Herida, Sevilla, 2007.

2007-11-08 | colgado en la rama por mochuelo |

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El guerrillero

El guerrillero, después de cuarenta años escondido en la selva, bajó del monte a la ciudad. Pensaba que, con suerte, después de tanto tiempo nadie sería capaz de reconocerle, que podría hacerse con un pasaporte falso y disfrutar de una jubilación de sí mismo viajando por todo el mundo con el anonimato que le confería su nueva identidad. No es que ya no le interesara la Revolución; seguía manteniendo vivas sus ideas; es más, las había ido alimentando a fuerza de lecturas y de soledad, a fuerza de escribir sus pequeños diarios para nadie, apartado de toda forma de poder. Ahora, sin embargo, llevaba unos meses añorando viajar y había decidido (después de leer a Vila-Matas) convertirse en otro y empezar de cero una nueva vida: sería un viejo escritor en busca de historias por el mundo. Y, dado que nadie había presenciado los cambios que en cuarenta años se habían producido en su aspecto físico, se pensaba a salvo de sus antiguos conocidos y olvidado ya de las nuevas generaciones. Al llegar a la ciudad, afeitado y canoso, le pareció que iba a ser fácil pasar desapercibido y respiró aliviado. Se hospedó en una pensión y decidió que, antes de enfrentarse a la realidad con su nuevo yo, sería conveniente tener noticias de lo que sucedía en el mundo. Después de cuarenta años ausente, muchas cosas habrían cambiado. Compró la prensa y se encerró en su habitación con víveres para unos cuantos días. No tardó en horrorizarse al ver algunas portadas de los diarios con su foto y comprobar que todos los columnistas hablaban e él. Había tipos airados que le reprochaban su participación en la Revolución cubana (pudo saber que Fidel seguía vivo, lo único que le hizo esbozar una sonrisa) y otros que ensalzaban su figura con una imprecisión absoluta, utilizándola, al fin, para sus distintas causas y partidos. Todos le parecieron igual de falsos, de impostados. Pero lo peor llegó al encender el televisor y ver su rostro en un spot publicitario, en las camisetas de los protagonistas de una teleserie yanki y en el vídeo-clip de una estrella del pop. No podía creer que la realidad se hubiese convertido en todo lo contrario a lo que él había soñado, en una reproducción tan exacta de sus peores pesadillas y de que, para colmo, se valiera de su nombre para hacerlo. Apagó el televisor en mitad de un ataque de pánico y, sin saber qué hacer, lamentó no poder volarse allí mismo la tapa de los sesos y, sobre todo, haber abandonado la hermosa soledad de su selva.

Olalla Castro, en La Opinión de Granada, día 16 de octubre de 2007.

(Gracias amiga, compañera, guerrillera...)

2007-10-18 | colgado en la rama por mochuelo |

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Lavaderos de la Reina

Donde brotan las fuentes del Maitena
vencido el robledal por el pïorno;
detente, caminante, mira en torno:
desdeña tu cansancio ante la escena.

Con mil fuentes que el sol desencadena
canta el agua en el prado su retorno,
le presta hilos de plata como adorno
y lagunas de lámina serena.

Cascadas y carámbanos de hielo
almenaran de luz torvos cantiles
bajo el adusto, vigilante celo

con que guarda los verdes borreguiles
mientras alza sus vértices al cielo
el severo perfil de los tres miles.

FVV.

2007-07-08 | colgado en la rama por mochuelo |

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HAY JIRONES DE AMOR PRENDIDOS EN LAS ALAMBRADAS DEL LENGUAJE [el lenguaje del signo]

Sentados en la misma orilla
de diferentes ríos,
ella y él se averiguan,
se llaman, se presienten,
se rastrean confusos,
anhelan el momento de reunirse,

pero:

cuando ella arroja al aire
mensajes esparcidos en trozos de papel,
él cierra las ventanas temeroso
de la nieve que trae la ventisca;

cuando ella unta sus ojos con la luz
que tiembla bajo el agua,
él explora desnudo remolinos,
regiones abisales;

cuando él perfila puentes
en la parte más clara de la luna,
ella emborrona el mapa de la noche,
afila sombras, se pierde en negras acuarelas;

¡Ay, equivocan tantas veces
las huellas, los caminos!


Ahora
ella y él tensan juntos una música
que el deseo compone
en el viejo taller de las palabras.

Ella y él se acarician
con la ayuda de humildes signos
y las cosas
han dejado de doler.

Ambos se reconocen
abrazados a vívidos reflejos.

José María Gómez Valero, Lenguajes.

2007-05-15 | colgado en la rama por mochuelo |

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La prisa que el tiempo impone

la prisa que el tiempo impone
la prisa que el tiempo impon
la prisa que el tiempo imp
la prisa que el tiempo i
la prisa que el tiemp
la prisa que el tie
la prisa que el t
la prisa que e
la prisa que
la prisa q
la prisa
la pris
la pr
la
l

2007-05-10 | colgado en la rama por mochuelo |

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COMO

como una flor como un mapa como un país
como la Revolución como una canción como la lluvia
como un verso como el salvaje mar como un naranjo
como el color azul como un pájaro como un crepúsculo
como el otoño como un Van Gogh como el rumor del viento
como

con qué comparar tus ojos
mujer compañera

Luis Rogelio Nogueras

2007-04-17 | colgado en la rama por mochuelo |

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VII_poema del arriero

en ese momento exacto
que filtra un rayo de luz
tras los riscos, el primero,
cae la noche, alumbra el día;
relincha la mula parda
y a su arriero despierta...

con sus manos, manos pobres
que huelen a ajo y cebolla
coge la bota de vino y
se enjuaga la boca el héroe;
un buen mendrugo de pan
aliñado con tocino
y el aceite de la tierra
el combustible;
en su bolsillo
los restos de una colilla
prenden la mecha del día...

su objetivo,
blanca curvatura al fondo roza el cielo

2007-02-07 | colgado en la rama por mochuelo |

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HALT!

La artillería
israelí sigue cañoneando




campamentos de refugiados palestinos




en el Sur del Líbano







(de la prensa)


Recorro el camino que recorrieron 4 000 000 de espectros.
Bajo mis botas, en la mustia, helada tarde de otoño
cruje dolorosamente la grava.
Es Auschwitz, la fábrica del horror
que la locura humana erigió
a la gloria de la muerte.
Es Auschwitz, estigma en el rostro sufrido de nuestra época.
Y ante los edificios desiertos,
ante las cercas electrificadas,
ante los galpones que guardan toneladas de cabellera humana,
ante la herrumbrosa puerta del horno donde fueron incinerados
padres de otros hijos,
amigos de amigos desconocidos,
esposas, hermanos,
niños que, en el último instante,
envejecieron millones de años,
pienso en ustedes, judíos de Jerusalén y Jericó,
pienso en ustedes, hombres de la tierra de Sión,
que estupefactos desnudos, ateridos
cantaron la hatikvah en las cámaras de gas;
pienso en ustedes y en vuestro largo y doloroso camino
desde las colinas de Judea
hasta los campos de concentración del III Reich.
Pienso en ustedes
y no acierto a comprender
cómo
olvidaron tan pronto
el vaho del infierno.

Auschwitz-Cracovia octubre 21 de 1979


Luis Rogelio Nogueras, Imitación de la vida.

2007-01-30 | colgado en la rama por mochuelo |

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Formas de resistencia II (o de la contradicción)

Se me ocurre que olvidarte pudo ser
otra forma de resistencia;

o más bien el absurdo intento
de anular las contradicciones
que a ratos largos nos desmontan.

2006-12-22 | colgado en la rama por mochuelo |

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14 versos sucios para limpiar tu nombre

—Quiero ablandarte el coño para coserte el sieso
después, por empalmarme con calma y luego toda
podértela meter mejor y entonces, con toda
la polla ya en tu recto, cogerte y darte un beso,
primor. Y que me entones el ano con la lengua.

—Yo quiero cabalgarte vivo —dices—. Así
no podrá ya quedarte ni un recelo de mí,
de nosotras gozando de esta furia sin mengua.
Y comerte la polla y que tú luego me vuelvas
a comer como sabes este coño que es tuyo.

Que nos demos variada y diariamente.
—Lo tuyo
lo tendrás cuando quieras y mil veces que vuelvas
si no vienen a darnos matarile.
—Pues venga.
Dame vida y... Yo luego y... Que la muerte nos tenga.

Luis Melgarejo

2006-12-19 | colgado en la rama por mochuelo |

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Una conclusión

Mariam la del mulero,
la que viene acostándose con Badr
el marido de Amal y de Karima,
me dijo ayer mañana algo que no entendí
y que no olvido:

- Amor de lleno duele

pero resarce hasta del nacimiento.



Fernando Quiñones, Crónicas del Yemen.

2006-12-08 | colgado en la rama por mochuelo |

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El árbol que camina

Lo vimos crecer desde chiquito
cuando apenas levantaba unos palmos.
Era flaquito, destartalado
y estaba protegido por unas pocas ramas muy/
enclenques.
Creció luego,
pasó tiempos difíciles
y hasta tuvo que ser trasplantado
a una tierra que le era extraña.
Pero fue allá que se hizo fuerte
y volvió con fuerzas renovadas,
con una copa así, grandota,
multiplicando su tronco, desde el suelo
extendiendo sus raíces,
soltando las lianas como barbas
que se fueron afianzando con el paso de los años.

No está solo:
él y los suyos forman hoy un gran bosque
de poder inquebrantable.
Acabaron por no dejarnos pasar,
ni acercarnos apenas.
Quién iba a pensar entonces
que taparía el horizonte,
a nosotros, que quisimos plantarlo en nuestro huerto.

2006-12-05 | colgado en la rama por mochuelo |

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Formas de resistencia I: (la loca de los gatos)

De madrugada,
una mujer de pelo cano alborotado.
Terca agita llamando un racimo de llaves,
lleva una bolsa con algunas sobras,
desperdicios de pescado y otras delicias
que serán banquete o festín del callejón.

Desde hace años
repite una y otra vez su insistente letanía,
independientemente del tiempo,
las crisis políticas, económicas y las otras más de dentro,
la globalización, las catástrofes mundiales,
guerras o hambrunas.
No falta ni una noche,
no,
a pesar de la fiebre o la tormenta,
a su ritual sencillo y sincero
que hoy se me antoja
feliz encuentro de modelo resistente,
a pesar de los pesares,
por haberse convertido en la loca de los gatos.

2006-11-21 | colgado en la rama por mochuelo |

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No fueron ni el día ni el momento adecuados,
pero es que rara vez eso sucede...

Cada cosa estuvo clara,
o así quisieron creerlo y lo creyeron,
inocentes o no tanto.
No había vuelta atrás desde el momento en que
cruzaron el umbral de aquella puerta.

Hoy se escuchan en silencio con palabras como gestos.
Se dan candela a granel
y no molestan a nadie.
Y ya nadie los molesta.

Sin embargo
evitando cruzar las miradas
se preguntan a sí mismos en voz baja casi casi
mascullando
si algún día volverán a ser felices.

2006-11-08 | colgado en la rama por mochuelo |

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Conversaciones con Julio

De nuevo Santiago. Olor a luz y cielo de estreno. A pesar del color hoy es un día blanco y negro. O un poco sepia, quién sabe. Quien te cuenta no puede más que seguir las señales. Hoy esa gaita de antaño desafina. No da una. La brisa cambió de pronto las veletas y no hubo más que tomar esa calle. La paloma blanca de cola pintada rompe el paisaje. Se posa en el suelo, frente a un hombre de aire distinto, que choca con la actitud de peregrinos y paseantes. Digamos que ese hombre, ante todo, observa distraído.

Cuando deja de darme la espalda le reconozco tras la columna de humo que sale de su boca y que poco a poco se va diluyendo en el aire limpio de esta mañana chocolate con churros. Viste chaqueta clara y corbata y su barba dibuja su perfil inconfundible. Al descubrirme me saluda, se dirige hacia mí con una sonrisa un poco arrugada en los ojos. Porque los ojos, no te quepa la menor duda, también sonríen.

Con un café y un cigarro me cuenta, piernas cruzadas, tono convencido, del azar y sus misterios; discutimos sobre las nuevas y las viejas formas del capitalismo; hablamos de música, de ritmos, de jazz; me enseña fotos muy antiguas, de cuando entonces, o de antes, manuscritos imposibles aun en los museos; elucubramos animados, desentendidos, acerca del lector cómplice, del lector activo, de la ilusión de la literatura.

(A Alfonso, que me acoge y que es Julio a su manera un poco a veces)

2006-10-27 | colgado en la rama por mochuelo |

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Calle 23

Yo no sé de lisonjas,
no canto tus lindezas.
Sólo sé que estuve en la calle 23 algunas veces.
No te hablo de una balsa a la deriva o de batallas /perdidas,
ni dejo de ser pobre o ser rico
por haber conocido o no tu cuerpo.
Y no estuve en la plaza tal o cual,
ni en este u otro museo de tantos,
ni en el cine, ni en los clubes más de moda,
teatros, galerías, paladares.

O sí que estuve y no me acuerdo.

Sólo recuerdo unas fotos,
papeles en blanco, un diccionario
donde mirar los mil sentidos
de esas pupilas mestizas tuyas
de la calle 23 algunas veces.

2006-09-16 | colgado en la rama por mochuelo |

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Si la rabia ocupa las calles

Llegaron.
Llegaron
con la plasta de mierda pegada al culo
y el amarillo del sarro en su sonrisa abortada
convertida en mueca
y su costra de fango reseco en los pies
y en las manos.
Inevitablemente

se fueron abriendo camino
con su incómoda astucia,
su cuidada prepotencia y su dictado severo.

Desde entonces
pregunta la gente asustada
escondida en sus casas,
bajo el dintel de la puerta,
en voz baja, como un susurro:
Ahora cómo coño podremos salvarnos.
Ahora cómo podremos.
Ahora cómo.


Ahora.
Coño.

Llegaron.

2006-08-27 | colgado en la rama por mochuelo |

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No como ayer

Sin un dinar y tan lejos de aquí, imposible alcanzar /aquella
estrechura en la que el Oriente
y el Norte y el Oeste y el Sur se tientan y confunden, /¿sabes dónde?

Pero, imposible y todo,
también algunos de los nuestros
van hasta allí para lo mismo y pasan.

Pasan o no, pasan a lo que caiga.
Con los del Paquistán, con los de Siria, el Líbano,
con los hermanos del Magreb todo.
Con los negros de más abajo pasan.

Sihab se ha ido allí.

Mi ahijado Kamal se fue.

Marun Abruz se fue.

Badajsani se fue, murió ahogado.

El hijo del herrero, Sadir-ad-Din, se fue.


No ya a trenzar canastas, esteras y sombreros /yemeníes
o a diseñar balcones en Sevilla.
No a sostener las armas de Almanzor ni las de /Motamid.
No a hornear vasijas y platos en Níjar y en Granada
ni a encuadernar en Córdoba Góngoras y Lucanos y /Zaydunes.

A lo que buenamente les den llegan
con la corona de la humillación.
A lo que caiga pasan.

Por ese Estrecho, noche a noche,
barcazas de la suerte y de la muerte
a Al-Andalus los llevan.
No

como ayer.

Fernando Quiñones, Crónicas del Yemen.

2006-06-20 | colgado en la rama por mochuelo |

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[epílogo]

Después de todo lo lógico sería entonces lo otro, que cuando se cruzan las dos miradas, tal vez por medio del juego de espejos que crean los cristales del autobús, tal vez directamente, sin ningún vidrio cortazariano intermediando, al bajar en la misma parada de manera fortuita, o bien por una casualidad de alguna extraña forma tramada, lo lógico, decía, sería que él se acerque a esa desconocida, y esta vez sí, se decide, le habla, le invita a tomar un café o una cerveza, según la hora y las circunstancias, que se valorarán a lo largo del proceso iniciado de forma natural e improvisada, y entonces ella, es posible que un poco asustada, sin duda sorprendida por lo inesperado, aunque no por indeseado, le rechaza una vez, diciendo que lo siente, que no tiene tiempo, ese tiempo que todo lo impone. Él entonces contesta que no es justo, que debería haber tiempo para que un par de personas que sin duda se gustan y quieren conocerse pudieran tomar un café juntos, que no hay nada que pueda ser más importante que eso, y tras esta disertación él da media vuelta, se conforma a pesar de todo con su negativa primera por respuesta, aunque es ella la que reacciona, abriendo mucho los ojos, dándose cuenta de su error y ahora se dirige a él, y le dice que espere, que tiene razón, que no es justo, que quién es el tiempo para decidir por ellos, a qué esperar lo deseado y rechazarlo cuando llega, que siempre es así y que siempre es absurdo y entonces ambos se van a tomar al final ese café, charlan, se conocen, ven sus coincidencias y diferencias, tal vez midiendo un poquito las palabras para no decir nada inapropiado en este primer encuentro y van, poco a poco, descubriendo sus gustos y disgustos, quizá confiesan sus pequeños defectos y grandes virtudes o sus grandes defectos y pequeñas virtudes. Aprovechan cualquier oportunidad para acercarse, rozarse, saberse cerca, y así acaban dándose al final el número del móvil y quedando en verse pronto, otro día, porque ambos lo han pasado bien, o quizá acaban el día juntos, en la cama, dos personas que deciden amarse al menos por un rato y después quién sabe...

Eso sería lo lógico. Pero ya sabemos del miedo de cortar los hilos a la marioneta, no vaya a ser que un día nos sorprenda y ande sola.

2006-06-07 | colgado en la rama por mochuelo |

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apunte para un poema sobre el paso del tiempo releyendo las notas y dedicatorias de libros amigos y compañeros en una noche de sábado en primavera y fiebre alta y con razón que sale esto:

desde enano
me pregunto
qué importancia tanta tienen
esas fechas aprendidas
en los libros de la historia
o también
del día de la semana
que a veces tercas señalan
las amigas en sus libros
qué importancia
tienen digo y me repito
si al final
lo que cuenta
no es si es lunes o domingo
que es lo mismo

lo que queda
de ese jueves
tarde estúpida de otoño
dosmilcuatro o dosmilcinco
es lo otro
lo que importa
quién se queda
los que estamos
lo de siempre

QUE CON ESO YA NOS BASTA

2006-05-25 | colgado en la rama por mochuelo |

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Con ojos de mochuelo

Posa el orondo mochuelo,
al olivo encaramado,
da señales, con sus gestos,
al poniente colorado
para que salga la luna
y los niños se recojan,
los obreros se conviden
y las madres se repongan
pues los días son muy largos
y las noches son tan cortas.

Viendo una hermosa muchacha
al mochuelo encaramado
le pide que dé señales
para que sepa un soldado
que no entiende los motivos
que lo llevan a la guerra,
que en su pueblo está faltando,
que su amor se lo reserva
aunque los días sean largos
y las noches sean eternas.

Rosa Sanz, Mientras hablamos.

2006-05-14 | colgado en la rama por mochuelo |

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Historia del ala oeste, s. XIII (fragmento).

CUI YINGYING
"Sopla el céfiro y dispersa las hojas amarillas;
teñida por fría bruma, la hierba seca se pierde.
Está inclinado sobre la mesa del banquete,
frunciendo las cejas con tristeza, como muerto y enterrado.
Lo veo contener las lágrimas, no se atreve a dejarlas caer,
teme que los otros las observen.
Bruscamente nos miramos y bajamos la cabeza
lanzando un profundo suspiro
mientras ajusta su túnica de seda..."

2006-05-11 | colgado en la rama por mochuelo |

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[11: o som do mundo]

A ratos, cuando estoy tranquilamente sentado, mirando la tele, haciendo la comida, leyendo un libro, me vienen imágenes concretas, sueltas, sin demasiado sentido, sin venir a cuento; imágenes como la de su cuello: su cuello es un escalofrío. Se echa el largo pelo negro rizado hacia atrás y lo levanta levemente, dejando asomar, descubriendo como por primera vez sensual su cuello durante un solo instante fijado en las retinas, grabado a fuego lento. En esos momentos, al cerrar los ojos, sólo puedo ver su cuello, un cuello que encontré sin buscar entre todos los cuellos del mundo, que es el cuello que habría dibujado en los sueños o en papel si supiera. Sólo su cuello, la estela de su cabello perdiéndose en la nuca como un cabo que sobresale de tierra firme...

Como un cabo que sobresale de tierra firme. Daniella busca esos lugares, esas esquinas del mundo donde se juntan los elementos: el cielo chocando y peinando las aristas de la tierra, el agua contra el fuego cuando se oculta en el horizonte. Daniella los busca, los colecciona, vive y siente en ellos durante un largo rato, dejándose azotar por el viento, por la brisa salada, por el sol y la arenisca que enrojecen muertos de vergüenza al encontrarse. Dice Daniella que allí suceden cosas, cosas que no vemos, ni escuchamos, ni sentimos con ninguno de nuestros torpes sentidos, pero ocurren cosas. Que no las sintamos no quiere decir que no existan, igual que no vemos las bacterias y nadie niega su existencia, igual que no tocamos los sentimientos, pero quién se atrevería a decir que no están ahí, que son un invento. A eso ella le llama el sonido del mundo. Estos cruces de caminos, estas encrucijadas de elementos le llenan de energía, es como una batería que se recarga, un día que despierta de nuevo con fuerza y alegría.
Tal vez por eso en menos de un mes recorrimos prácticamente todos los cabos: de Tarifa a Trafalgar, de la Estaca de Vares a Fisterra y São Vicente pasando por Espichel, desde Cabo de Gata costeando hasta Palos, de Cap de Creus como con tiralíneas hasta Santoña... Y en cada lugar, el mismo ritual: buscar en el acantilado el punto más extremo, cerrar los ojos, los brazos abiertos en cruz contra el viento, su pelo suelto y entonces, como un escalofrío, su cuello...

2006-03-25 | colgado en la rama por mochuelo |

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¡¡**: Imagen de cabecera tomada (y manipulada) de Conclave Obscurum

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